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Cuatro poetas que dieron todo por España y a quienes la “España de charanga y pandereta” se encargó de destrozar.

“El 17 de julio de 1936, un grupo de militares traidores se alzó en armas en África, contra el gobierno legítimo de la República Española, surgido democráticamente de las elecciones del 16 de febrero de aquel año y formado por los partidos de la izquierda burguesa, sin ningún miembro del PSOE ni, por supuesto, del PC.

La impericia de sus organizadores, la lealtad de muchos jefes y oficiales a la promesa empeñada y, sobre todo, la reacción popular hicieron fracasar en ciudades como Madrid y Barcelona el golpe de estado, que desembocó, por desgracia, en una cruenta guerra civil y la dictadura del general Franco, que, durante casi cuarenta años, yuguló el intento de poner a España a la hora de Europa.

Cuatro de las voces más importantes de la poesía española del siglo XX (Machado, Lorca, J.R Jiménez y Miguel Hernández) pagaron con la muerte en el exilio, la muerte por fusilamiento sin juicio previo o la muerte en prisión su ejemplar compromiso, cada uno a su manera, con el sueño de una España libre, progresista y culta, y vieron cómo, una vez más, el sueño se deshacía.”  

Antonio Machado

Defensor de la legalidad republicana a lo largo de toda la contienda, muerto en Coliiure cuando todo se ha perdido.

” ¡Madrid, Madrid! ¡Qué bien tu nombre suena,

rompeolas de todas las Españas!

La tierra se desgarra, el cielo truena,

tu sonríes con plomo en las entrañas.”

“Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente no estoy tan seguro… quizá la hemos ganado.”

“Hijo tuyo es también, Dios de bondades.

Cúrale con amargas soledades.

Haz que su infamia su castigo sea.

Que trepe a un alto pino en la alta cima,

y en él ahorcado, que su crimen vea

y el horror de su crimen lo redima”

Juan Ramón Jiménez

Solidario con la causa de la República en Estados Unidos, fallecido todavía en el exilio poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura.

“Los defensores de la Civilización cristiana occidental… Chulería y taberna. La chulapona y los bajos. Coro.”

“¿Podría este gorila, cerdo, tiburón, rejir el mundo?

Federico García Lorca

Identificado con el Frente Popular, asesinado por los fascistas en Granada, su Granada, al empezar la Guerra.

“Cuando se hundieron la formas puras

bajo el cri cri de las margaritas

comprendí que me habían asesinado.”

” Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política.”

Miguel Hernández

Combatiente con las armas y las letras, pudriéndose en una cárcel franquista.

“Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta”

“Cantando me defiendo

y defiendo mi pueblo cuando en mi pueblo imprimen

su herradura de pólvora y estruendo

los bárbaros del crimen…”

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A los Maestros

Publicado: 3 febrero, 2012 en Historia, Música
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“Nuestra cultura enterrada en la cuneta”

“Grito por su miedo, por su dolor, por su juventud truncada, por la vida que no vivieron; y grito por nosotros, los que nos quedamos aquí, sin ellos, pobres, huérfanos, merced a sus asesinos, que se pasaron cuarenta años insultándolos, pisoteándolos, y diciendo mentiras y más mentiras sobre nuestra vida y sobre vuestra muerte. Grito y vuelvo a gritar por todo lo que tuvimos que aguantar y callar, y grito por las viudas que vivieron y murieron con la boca bien apretada para que no se les escapase este mismo grito nuestro.”

(Hilda F. G. hija de maestros republicanos asesinados)

“Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
ya muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra de arcángel
vengador en mis venas:
España es sólo el grito
de mi dolor que sueña.”

“Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.

Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
La luna, mi dulce amante.

Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.

Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire. ”

“Desde su celda oscura,
o junto al mar y al sol.
Una sola bandera,
y la misma canción.
La tortura y la cárcel
no rompieron mi voz.
No la cambiará el “aire”,
la aventará mejor.”

“Para darle una idea de cuán difícil es este truco, me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que estoy haciendo esta actuación en los últimos 10 años y no he tenido ningún imitador. Cuando mi cabeza se gira, todo el aire se corta, en otras palabras: no puedo respirar. Me llevó tres años hacer este truco a la perfección. También giro todo mi cuerpo y mi pie derecho.”

Con estas palabras se presentaba ante su público el protagonista de esta historia.

Martin Emmerling, conocido como Martin Laurello, poseía un “don” único en el hombre, era capaz de girar su cabeza 180º hasta el punto de tocar con la barbilla su espalda.

Este alemán nacido en 1885 se ganaba la vida recorriendo Europa y América mostrando su impresionante habilidad en los mayores circos y espectáculos de la época.

Adquirió mucha fama no sólo en el ámbito de los espectáculos, sino también entre cinéticos y médicos, intentando sin éxito dar una razón coherente:

“Es una notable hazaña acrobática o contorsionista. Notable por su novedad como por el persistente entrenamiento necesario para lograrla. En cualquier hombre ordinario esta hazaña acabaría en la estrangulación o luxación de la vértebras del cuello, con el consiguiente daño a la médula espinal, y probablemente produciría parálisis del cuerpo o incluso la muerte instantánea, LAURELLO es un enigma científico”

Incluso en los panfletos de publicidad de sus actuaciones Martin daba algunos consejos para conseguir lograr su “hazaña”:

“Por la mañana después del desayuno, o antes si usted lo prefiere, trate de girar la cabeza. Pruebe esto cada mañana y se dará cuenta de que puede girar su cabeza más y más cada día. Después de tres años de dura práctica usted puede ser capaz de hacerlo tan bien como yo. Y ahora mis queridos lectores, quiero darles las gracias por su atención. Atentamente, LAURELLO… El hombre de la cabeza giratoria”.

Jato

Entregarse por completo a la música sin la necesidad de tener una guitarra entre las manos. Eso es el “Air guitar”. Dejar fluir las sensaciones hasta los dedos e imaginar tocar la más bella de las canciones.

¿Quién no ha experimentado alguna vez esa sensación? No hace mucho que se puso de modo esto de airguitarrear, celebrándose incluso corcursos nacionales… pero este post no va dedicado a estos últimos, sino a su creador.

Nos remontamos de nuevo a agosto de 1969, hasta el festival de más repercusión de la historia: Woodstock.

Era el turno de subir al escenario de Joe Cocker. Dando un corto (sólo cinco canciones)  pero apasionante recital de rock. Y fue ahí, en su última canción en Woodstock “A little help my friends”, donde nuestro querido Joe Cocker inventó el “Air guitar”.

Hoy en día el cantante sube exporádicamente al escenario en giras donde interpreta sus grandes temas, aconpañándolos como no con lo que hoy también se conoce como “síndrome de Joe Cocker”.

Jato

SÍMBOLO DE LIBERTAD

Publicado: 9 agosto, 2010 en Historia
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Preso 466/64

Nelson Mandela

Símbolo de libertad

En la noche que me envuelve

negra como un pozo insondable

doy gracias al dios que fuere

por mi alma inconquistable

En las garras de las circunstancias

no he gemido ni llorado

ante las puñaladas del azar

si bien he sangrado

jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos

acecha la oscuridad con su horror.

No obstante la amenaza de los años me halla

y me hallará sin temor.

Ya no importa cual recto halla sido el camino

ni cuantos castigos lleve a la espalda,

SOY EL AMO DE MI DESTINO

SOY EL CAPITÁN DE MI ALMA

William Ernest Henley

Jato

En 1976 el “oscarizado” guionista Dalton Trumbo murió en Los Ángeles a la edad de 70 años. Ring Lardner Jr, el mejor amigo de Trumbo, habló en su funeral:

“En raras ocasiones aparece entre nosotros alguien cuyas virtudes son manifestadas para todos, tan capaz de relacionarse con todo tipo de seres humanos, que subordina sus impulsos a las preocupaciones ajenas, que vive su vida en tal armonía con los arquetipos en su sociedad, que es reverenciado y amado por todos con los que se relaciona. Ese tipo de hombre, Dalton Trumbo no lo fue.”

Durante los siete primeros años de su apasionante carrera como escritor, Trumbo ya había publicado tres novelas, ganado un premio nacional de literatura y escrito veinte guiones de cine, uno por el cual estuvo nominado a los premios Óscar.

Hasta el año 1945 todo el mundo quería usar el nombre de Dalton Trumbo en sus películas, convirtiéndose éste en el guionista más importante de la época, siendo también por supuesto el mejor retribuido de Hollywood.

Pero todo este éxito se vino abajo cuando el senador norteamericano Joseph McCarthy llevó a cabo una “caza de brujas” contra algunos medios de comunicación, militares, políticos, actores, escritores… acusándolos de espionaje soviético o directamente de comunistas. Un delirio más de la Guerra Fría.

El “Comité de Actividades Antiamericanas” acusaba a la industria del cine de tener influencia roja, bajo el lema: “Cada comunista es un espía de Moscú”.

Llamaron a declarar a 19 guionistas sospechosos de pertenecer al comunismo, acusando finalmente a 10 de ellos (incluido Trumbo).  Se creó así una lista negra conocida como “Los 10 de Hollywood”

Poco después Dalton recibió la citación judicial. Durante el juicio se acogió a la “Primera Enmienda” que se basa en negarse a contestar preguntar sobre sus ideas políticas. El veredicto fue el siguiente:

“El hecho de que siguiera la línea comunista habitual de no responder a las preguntas del Comité, es una prueba concluyente de que es del Partido Comunista.

Por lo tanto, por votación unánime, el subcomité recomienda al Comité que Dalton Trumbo sea acusado de desacato al Congreso. El Comité recomienda que se tomen las medidas oportunas sin dilación.”

Una vez creada la lista negra “Los 10 de Hollywood”, se expulsaron a sus miembros, sin indemnización, de la industria cinematográfica hasta que cumplieran condena por desacato y jurasen que no eran comunistas.

Se convirtieron en personas “non gratas” en Hollywood, perdiendo sus trabajos y siendo censurados, perdiendo su libertad de expresión.

“Tengo la impresión de que la mayoría de la gente, en el mundo, si le das a elegir, entre las comida para sus hijos y una casa y ropa, a cambio de su libertad de expresión, ellos irán por la comida, la casa y las necesidades básicas. Y así la libertad de expresión se convierte en un lujo por el que muchos luchan.” Trumbo

En 1950 fue condenado junto a los otros nueve integrantes de la lista Negra e ingresó en prisión.

Carta de Trumbo a su mujer Cleo desde la cárcel:

“Dentro de dos días será nuestro décimo tercer aniversario, y he estado aquí tumbado en mi litera, pensando en ello. Los trece años parecen muy poco tiempo, porque ha sido una época muy feliz para mí.

Todas las cosas buenas de mi vida se deben a ello. Y rememoro cada año con orgullo.

Creo que nuestros hijos se enorgullecen de ello. Y más aún se enorgullecerán cuando sean mayores.

Creo que las tres cosas que más deseo cuando salga de aquí:

Uno, un buen trago.

Dos, un filete poco hecho.

Y tres, una Sinfonía.

Cada vez me doy más cuenta de que cuando salga de aquí Tendré que elegir qué clase de escritor quiero ser. Creo que sería mejor para todos que volviera a escribir novelas con alguna incursión ocasional en el teatro. Seguramente tardaré años en recuperarme del golpe infligido por la “Lista negra”.

Pero el descubrimiento de los amigos que me apoyan con tan increíble generosidad quizá haga que la experiencia valga la pena.

Con mucho amor

Dalton Trumbo,

prisionero número 7551.

Posdata: Con respecto al problema de los chicos, no tengo solución alguna.

No tengo más remedio que adaptarme a la solución que tú creas que es razonable. El problema es tuyo. Después de todo son los frutos de tu lujuria desenfrenada. Y ahora parecen un inconveniente, recuerda el gozo de su concepción.”

Después de cumplir su condena, Trumbo se vió sin trabajo, apenas con dinero y con su nombre censurado. Propuso a sus dos mejores amigos irse del país a empezar una nueva vida. No tardó mucho en convencerlos, y las tres familias se fueron a Méjico. En el primer año de su estancia en Ciudad de Méjico todo marchó fenomenal pero durante el año siguiente no consiguió ningún trabajo y acabó prácticamente arruinado.

Con todo esto Trumbo y su familia decidieron regresar a los EE.UU:

“Cuando volví de México, llegué a la ciudad con mi esposa, tres hijos, un perro, un gato, un Jeep hipotecado y 400 dólares en mi bolsillo.

Había otros problemas. Había perdido mi seguro de vida durante mis desastrosas vacaciones en México. Viví de dinero prestado durante los últimos nueve meses de la visita. Ni podía sacar el mobiliario del guardamuebles porque no podía pagar la factura de 1.200 dólares. Me instale en un Motel de Pasadera con un perro, un gato y un hijo, mientras que Cleo y las dos chicas se mudaron con mi hermana.

Casi todos mis contactos con el mercado negro se habían disuelto durante mi ausencia.

Era como tratar de encontrar trabajo a medianoche, con niebla espesa entre extraños.

Por lo tanto empecé por lo más bajo, como cualquier recién llegado, cobrando sólo 1.000 dólares por guión. En los primeros dieciocho meses escribí doce guiones, en lo cual abría tardado entre cuatro y seis años. La necesidad de ganar dinero me imposibilitaba tomarme un mes libre y jugármela con un guión original que me diese más cancha para jugar.

Además soy enormemente tímido y evasivo cuando debo dinero… y no sé cómo lo voy a devolver. Por tanto, esta carta es una disculpa que espero que tengas la generosidad de aceptar.

Te adjunto un cheque de 50 dólares, como podré hacer todos los meses hasta que te pague todo el dinero que tan dadivosamente…

me prestaste.”

Dalton Trumbo empezó a trabajar muy deprisa, escribiendo hasta tres guiones a la vez, utilizando pseudónimos ya que nadie se los comprobaría con su verdadero nombre. Llegó a tener 13 pseudónimos con los que escribía. Tenía nombres irlandeses, nombres judíos, nombres anglosajones… dependiendo de para quien iba a ser su guión.

Otras veces ponía el nombre de algún amigo y así poder vender sus guiones con más facilidad. Esto último fue lo que hizo con el guión de la película “Vacaciones en Roma”, por la cual recibió un premio de la Academia… su amigo Ian Hunter.

Mientras Trumbo iba teniendo cierto éxito escribiendo bajo diferentes pseudónimos, la Lista Negra seguía causando estragos. Se hicieron más juicios y acusaciones hacia guionistas y directores, dejando familias enteras sin trabajo y sin posibilidad de obtenerlo. Para la familia de Trumbo también supuso el desprecio de muchos de sus vecinos e incluso sufrir acoso escolar.

Pasaba el tiempo y Dalton seguía escribiendo. Una tarde acudió con su mujer a una corrida de toros y se quedó aterrorizado al ver la muerte tan terrible que presenció. Fue entonces cuando le vino a la cabeza el guión de “El bravo”. Escribió el guión bajo el nombre de Robert Rich. Poco después dicho guión fue nominado a los premios “Óscar”. Fue en la Gala De los Premios Óscar de 1957. Trumbo y su familia la vieron por televisión y resultó que su guión de “El Bravo” fue el ganador, convirtiéndose en el primer premio de la historia de la Academia que nadie fue a recoger.

A la mañana siguiente seis Robert Rich fueron a reclamar el premio. Finalmente se reconoció a Trumbo como el autor del guión y éste le cedió el premio a su hija Mitzi Tumbo.

“¿Sr. Trumbo, escribió usted “El Bravo”?

Pues verá, me han acusado de escribir muchos filmes en los últimos diez años, durante el periodo de la “Lista negra”.

Así que he tenido que tomar una determinación sobre estas preguntas.

Mi estrategia es que, modestamente, rehúso confirmarlo o negarlo. De esta forma me otorgan un poquito del mérito de todas las películas buenas que se hacen y, por alguna razón, nunca se me culpan de los fiascos. El propio nombre, Robert Rich, se presta magníficamente a hacer bromas, y podría ser incluso la invención de un bromista.

Pero, no obstante, contiene, como en todo buen chiste, un elemento esencial de tragedia, u horror o desgracia o destino terrible. Robert Rich es el artista desconocido.

Es el fugitivo estadounidense de nuestro tiempo. Y tengo el propósito y la determinación de que su nombre se recuerde como símbolo de esta deshonra nacional mucho después de que la propia “Lista negra” haya sido destruida. Porque he visto la “Lista negra” que produjo a Robert Rich.

Conozco su dolor y su frustración y su dolor, y sus crueldades destructoras. He visto que ha dejado desamparadas a familias de la noche a la mañana. He visto hogares destrozados y niños con el corazón roto y amigos apesadumbrados. He visto su abominable desperdicio de talento y amor, de amistad y  de vida.

Llevo mucho tiempo sirviendo en este miserable ejército del anonimato, que marcha. Y caminando entre sus filas he visto la figura de la muerte. E impotentemente he visto morir a hombres y mujeres buenos, antes de que su historia se contase, antes de que su obra se acabase, antes de vivir los años que les correspondían.

Todo oficio, toda profesión ya tiene su nómina de muertos honorables. Ya no puedo hacer más chistes sobre Robert Rich. Se tornan dolorosos en mi lengua. No puedo inventar más agudezas sobre el Oscar que osa no recoger, ya que la pequeña, despreciable y dorada estatuilla está cubierta con la sangre de mis amigos. Ya no puedo reírme de esto porque tengo la tripa llena del veneno de esta “Lista negra” y mi corazón esta lleno de su sudor, y mis oídos rugen de rabia por sus injusticias.

Y mi corazón por primera vez, está lleno de algo muy parecido al odio. Tengo una hija de trece años. Llevo en la “Lista negra” desde que tenía tres. Ha sabido los títulos de todas las películas que he escrito en este estudio, y ha guardado ese pequeño secreto.”

En 1960 Kirk Douglas contrató a Trumbo para la película “Espartaco”, apareciendo después de mucho tiempo el nombre de Dalton Trumbo en los créditos, dándole especial fama al film y triunfando por fin la libertad de expresión ante la inmoral fuerza del poder. Se acabó aquí el lastre de la “Lista Negra” para uno de los mejores guionista de la historia de Hollywood.

“No se nos garantiza la felicidad.

Sólo se nos garantiza

el derecho a buscarla.

Lo que implica que todos

sufrimos adversidades,

y…

…no es tan malo.”

RECOMENDACIÓN:

Ser fiel a tus principios y defender tus ideas

Jato